HISTORIA DEL TÍTULO DE LA ORDEN
LA ORDEN MARTINISTA DE LOS CABALLEROS DE CRISTO DEBE SU NOMBRE A SU FUNDADOR ARMAND TOUSSAINT, QUIEN LEGÓ UNA FILIACIÓN CABALLERESCA A LA ORDEN.
ARMAND TOUSSAINT, EN EL COMIENZO DE LA ORDEN, CONFERÍA LA INVESTIDURA CABALLERESCA SEGÚN UN RITUAL PROFUNDO, BELLO Y BREVE.
La Orden Martinista de los Caballeros de Cristo es una Vía Iniciática
"En el curso de sus peregrinaciones, el iniciado experimenta las alegrías profundas indecibles que le confirman en su dirección hacia la Luz de Cristo. Igualmente, está expuesto a toda clase de pruebas que perturban su manto (cuerpo sutil). Debe, sin dejar de depurarlo, fortificar este manto liberándole de sus inhibiciones, complejos, temores o cristalizaciones psicológicas apremiantes. Es el Caballero errante del Grial, dispuesto a la Aventura, para conquistar la Ciudadela del Ser.
Nuestra Venerable Orden, depositaria de varias tradiciones caballerescas, distingue 28 escalones, o pruebas liberadoras o piezas de la armadura que el Caballero de Cristo adquiere progresivamente a lo largo de sus experiencias enriquecedoras hacia la Luz Espiritual. 28 es un número perfecto.
Estas tomas de conciencia se presentan al iniciado (aquel que comienza…) hasta que el manto de este buscador de la verdad interior esté perfectamente purificado y brillante, permitiendo entonces por la operación de la Gran Obra, la creación del Cuerpo de Gloria.
El Caballero de Cristo lava continuamente su “túnica”, o sea su Karma (o destino) resultante de sus experiencias deficitarias anteriores.
Él purifica su cariotipo (tema astrológico de nacimiento). Esta voluntad de mantenimiento y de perfección se afirma cada vez más con sus esfuerzos, volviéndole estable y al final invulnerable."
ARMAND TOUSSAINT


